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Malaquías: Ya nada es igual
23 marzo, 2021
cantares: me robaste el corazon

cantares: me robaste el corazon

“Me robaste el corazón con una sola mirada tuya, con uno de los hilos de tu collar”. Cantares 4:9 (DHH)

En mi iglesia solíamos tener la Escuela Bíblica Dominical con clases separadas para damas y caballeros. Sí, era un poco retrógrada la cosa, pero dio excelentes resultados. Eran unos encuentros propicios para hablar de todo sin ningún tipo de reserva. Éramos un grupo de mujeres de condiciones muy variadas, algunas casadas y con hijos, otras solteras, divorciadas o viudas, unas jóvenes, otras mayores, profesionales o amas de casa. Muy a pesar de las diferencias, todas nos identificábamos plenamente, como mujeres cristianas viviendo en una Venezuela difícil y retadora.

En una ocasión nos tocó estudiar el libro de Cantar de los Cantares, de Salomón. Ese día agradecí el no tener caballeros en nuestra clase. Comencé la lección leyendo un hermoso pasaje del libro, que describía el amor apasionado entre el novio y la novia del relato. Lo leí de forma teatral, afectada, aprovechando lo dramático del texto. Al terminar, cerré la Biblia y pregunté, con los ojos entornados: “¿Alguna vez han sido amadas de esta manera?” Ese día tuve que pedirles a mis alumnas que se comportaran, que bajaran la voz y dejaran de reír. El ambiente en clase estaba caldeado. Ese es el tipo de reacciones que despierta Cantar de los Cantares.

Con Cantares, cualquier otro texto de amor pierde brillo ante la sutileza, la pasión y el desespero de un amor puro que se expresa, antes y después del encuentro íntimo entre la joven (hermosa y morena) y el joven (guapo y varonil), que se aman tiernamente a ratos y con pasión desmedida otras tantas. Cantar de los Cantares es un extenso poema que narra el cortejo, el noviazgo, las bodas y la consumación de los amores más excelsos entre un hombre y una mujer. Olvídate de Romeo y Julieta. Estos jóvenes enamorados de Cantares superan por mucho a los amantes de Verona.

La tradición le atribuye este poema al rey Salomón, aquel que se dice tuvo 300 esposas y 700 concubinas. ¿Quién más que este caballero, corrido en siete plazas, experimentado por demás, para hablar del tema en cuestión? ¡Pero, por Dios, no es eso lo que más asombra del texto, no! Lo maravilloso de Cantares es la manera como está compuesto. Es una especie de obra teatral en verso, que celebra el amor entre dos amantes, mientras las jóvenes de Jerusalén, y hasta los familiares de la enamorada participan entusiasmados, como parte de todo lo que sucede entre estos dos novios.

En un mundo donde el amor y el sexo se banalizan, se desvirtúan o se vulgarizan, Cantar de los Cantares parece encontrar, en medida perfecta, la expresión excelsa del amor y la intimidad entre un hombre y una mujer, además de otorgar su justo valor para el ser humano, aquel que Dios creó con un gran sentido de propósito y placer. A diferencia de Hollywood y las redes sociales, Cantares no vende un amor barato, seriado, polígamo, diverso, sin sentido, vacío. Salomón presenta y propone un amor que vale la pena sentir, vivir, experimentar, un amor que llega para quedarse y disfrutarse a plenitud, exclusivo, íntimo y único. El amor de Cantares es incapaz de traicionar, es fiel y eterno.

¿A qué te suena este amor? Al amor de Dios, ¿verdad? O quizás al amor que Dios tenía en mente cuando creó al hombre y a la mujer, ese amor que ellos debían tener el uno por el otro.

Hay una canción con una letra muy esclarecedora e inteligente que se llama LLUEVE SOBRE MOJADO, de Joaquín Sabina y Fito Páez. En ella se analiza cómo el amor ha hecho estragos en la gente. La canción dice que “Adán y Eva no se adaptan al frío” y, además, que “ayer Julieta denunciaba a Romeo por malos tratos en el juzgado”, haciendo clara referencia a los finales infelices de estas famosas parejas. En otra parte, la canción dice: “Dormir contigo es estar solo dos veces, es la soledad al cuadrado”. A juzgar por lo que cantan, tal parece que Sabina y Páez no han logrado encontrar el verdadero amor.

Pero, ¿qué dicen los amantes de Cantar de los Cantares? La joven dice que “su amado es tan apuesto y tan agradable que no puede expresarlo apropiadamente”. El joven encuentra a su amada “tan hermosa como una paloma”. El joven asegura que su novia le “robó el corazón con uno de los hilos de su collar”. La joven sentencia: “Mi amado es mío y yo soy suya”, y el novio ruega: “Ponme como un sello sobre tu corazón”.

Estas expresiones de amor excelso y eterno no quieren decir que los amantes estén exentos de problemas… Después de todo, Sabina y Páez describen algo que es una realidad. El amor, si no se cuida, se cultiva y se trabaja, termina por ser una pantomima de aquello que un día fue. Los amantes de Jerusalén en Cantar de los Cantares, enfrentan problemas con celos y malos entendidos. Salomón no es tonto ni mentiroso. Él no sólo sabe de amor, seguro que tuvo sus desamores también.

La Biblia no es un cuento de fantasía, no engaña a nadie. El amor, y la intimidad que viene como consecuencia, no es cosa fácil. Pero los amantes salomónicos no se desaniman, porque después de todo, su amor no es una falacia, pues está sustentado en ese Dios que los creó para el placer y el contentamiento mutuo. Ya lo dijo el novio… “Las muchas aguas no pueden apagar el amor, ni los ríos pueden ahogarlo”.

Sin ánimo de alborotarte, ¿alguna vez te han amado de esa manera?

Por Francis Sanchez

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