David y Betsabé, o el caso del terrado indiscreto

La construcción del pensamiento teológico
30 mayo, 2020
David y Betsabé, o el caso del terrado indiscreto (Parte II)
11 junio, 2020
Show all

David y Betsabé, o el caso del terrado indiscreto

Cuando se lee y estudia algún libro o pieza de literatura, como la Biblia, alguna novela, biografía o escrito de ciencia ficción, se hace necesario hacer algo que se llama EXÉGESIS. Una exégesis es un estudio, por medio de preguntas, que se hace para conocer la intención primaria de un autor. En otras palabras, una exégesis responde a la siguiente pregunta básica: ¿Qué busca transmitir el autor a través de sus personajes, de su trama, y de los giros que presenta en su libro? Muchas veces este análisis se hace de manera natural… Cualquier persona que está leyendo un libro, al transitar en unos cuantos capítulos puede decir con cierta seguridad de qué trata el libro, y por dónde van los tiros… Eso es hacer exégesis. Pero en el caso de la Biblia la cosa no es tan fácil ni tan natural. ¿Por qué? Pues porque la Biblia es un libro muy antiguo, escrito en culturas muy ajenas a la nuestra.

Lo que viene a continuación es la introducción a una exégesis basada en 2 Samuel 11:1-26. Aquí vamos a presentar al personaje principal de nuestra historia: El rey David.

Escribir sobre el rey David quizás resulte lugar común, dado lo profuso de su relato en todo el texto bíblico, por lo monumental que él es para la obra salvífica de la que se ocupa enteramente la Palabra de Dios. Sin embargo, el personaje es perfecto para analizar el elemento humano siempre presente en todo hombre o mujer de Dios, y ver cómo ese Dios trabaja y cumple Su propósito a pesar y gracias precisamente a ese lado humano y, por ende, cultural que la historia bíblica, por más sagrada, no se empeña en ocultar.

Y es que eso es lo interesante en la vida de David: Cómo un hombre “conforme al corazón de Dios” (expresión idiomática hebrea que significa “capacidad para obedecer a Dios”) puede ser tan humano y, por supuesto, tan fallido. Cualquier lector ingenuo podría, a la luz de las virtudes espirituales de David, obviar por completo sus debilidades, ya que el corazón de David cegaría cualquier detalle desafortunado, haciendo brillar solamente aquello que lo muestre como un héroe indiscutible, un paladín a las órdenes absolutas de Jehová de los Ejércitos. Pero, también podría ocurrir lo contrario. De manera incauta el mismo lector podría sólo afincarse en los grandes defectos del polémico rey y perderse de vista su estatura espiritual. Acertadamente, la Biblia nos presenta un David genuino, completamente tridimensional, del cual se reseñan hazañas sin par y errores realmente garrafales.

Se podría decir con propiedad y sin temor a exagerar, que probablemente David sea el personaje humano más destacado de la Biblia. Su gallardía y heroísmo, como caudillo, galán y rey, sus fallas como padre de familia, y sus placeres que lo llevaron a la ruina moral son harto reseñados. Su obra poética también es vital, donde su vida se puede rastrear a través de lo que expresa en cada uno de sus salmos: Sosiego y paz en sus tiempos de pastor de ovejas, angustia y confianza en Jehová ante el acecho de Saúl, gozo y agradecimiento ante sus éxitos militares, arrepentimiento compungido ante su adulterio y crimen. Toda su vida es digna de una novela completa, con historias de amor, intrigas, triunfos y fracasos, y hasta con un final feliz.

Todo esto ha llevado a pensar a los historiadores que David sea probablemente un personaje de ficción, de leyenda, creado a través de la tradición oral de un pueblo como estandarte de sus valores y su historia. Y no es para menos. David da para eso y mucho más… Pero, al aceptar que David pudiera ser un personaje legendario perdemos de vista un detalle crucial para la empresa salvífica divina: De la veracidad histórica de David depende la veracidad histórica, nada más y nada menos que la del Señor Jesucristo, ya que el primero es el ancestro del último. Entonces, insistir en David como persona real y genuina es de monumental importancia.

Como pueden ver, esta exégesis comienza haciendo un pequeño análisis del personaje principal de la historia. Es que, si queremos conocer las motivaciones de un autor, revisar a sus personajes es lo más útil, ya que los escritores suelen usar a sus personajes para que “encarnen” lo que ellos quieren transmitir…

La semana que viene entro de lleno al texto de 2 Samuel 11 y analizo a otro personaje dentro de esta trama. No te lo pierdas.

Francis Sanchez

Fuente: https://francissanchez.blog

1 Comment

  1. Luces medina dice:

    Buenísimo, me encanta esa,historia es fascinante. Gracias espero la próxima

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *