Protestantes, o ¿Reformadores del cristianismo normal?

Arde el continente, necesita una reforma
25 octubre, 2019
Finanzas y espiritualidad
6 noviembre, 2019

Protestantes, o ¿Reformadores del cristianismo normal?

El movimiento reformador inspirado por Lutero en Alemania fue adoptado por otras comunidades eclesiásticas europeas, lo cual motiva el Concilio de Trento, un concilio ecuménico de la Iglesia católica desarrollado en periodos discontinuos durante veinticinco sesiones entre los años 1545 y 1563. Tuvo lugar en Trento, una ciudad del norte de la Italia actual.

Resultado de imagen para CONCILIO DE TRENTO

Las decisiones del Concilio giraron sobre cuatro puntos principales:

  • Contra los protestantes, que admitían como única autoridad infalible la de las Escrituras, afirmó que la tradición constituye, con las Escrituras, uno de los fundamentos de la fe.
  • Confirmó y definió los dogmas y prácticas rechazadas por los protestantes: presencia real de Cristo en la Eucaristía, justificación por la fe y por las obras, conservación de los siete sacramentos, las indulgencias, la veneración de la Virgen María y los santos, etc.
  • Adoptó medidas para asegurar a la Iglesia un clero más moral y más instruido.
  • Fortificó la jerarquía y, con ello, la unidad católica, al afirmar enérgicamente la supremacía del papa.

Aquello significó un rechazo contundente a las propuestas renovadoras de Lutero y sus seguidores, que hasta ese momento se mantenían dentro de la Iglesia Católica;  a los reformadores se les tilda de herejes y son excomulgados; por tal motivo el cristianismo se escinde en dos tendencias paralelas: el catolicismo romano, y la iglesia reformada.

En esencia a Lutero no se le puede considerar un “protestante” sino un “reformador, debido a que su intención no era protestar simplemente y dividir a la Iglesia, su Iglesia, sino renovarla, conducirla a la Biblia, única fuente de autoridad.

La iglesia reformada, a la que se denomina Iglesia Luterana, mantuvo algunas prácticas de la Iglesia Católica, como el bautismo infantil, lo que derivó en el surgimiento de otros movimientos que tras cruentas luchas dieron lugar a la Iglesia Reformada, auspiciada por Juan Calvino; así mismo al movimiento de los anabaptista, o rebeutizadores, quienes promovían el bautismo de las personas conscientes de su profesión de fe, por lo tanto rebautizaban a quienes habían sido bautizados en la infancia, estos se convierten en los actuales Bautistas.

Resultado de imagen para anabaptistas

De ese modo se establece una división en el mundo del cristianismo, el catolicismo por un lado, y las Iglesias evangélicas por el otro. La denominación evangélico deriva del énfasis de las iglesias cristianas no católicas en la proclamación del evangelio, en el entendido que el evangelio, o buena noticia, es Jesucristo.

Es curiosa una equivalencia semántica. Es que los cotólicos son “evangélicos”, en el sentido de que evangelio significa “buena noticia”, y la buena noticia es Jesucristo; y los evangélicos son “católicos”, entendiendo “católico” como universal; el evangelio es universal, para todo el mundo.

El catolicismo se concentra en Roma, abarca algunos países europeos como Italia, España y Portugal; y se extiende por Latinoamérica; el evangelio se expande desde Alemania, abarca gran parte de los países europeos, los países bajos, Australia, y  arriba al norte de América.

Resultado de imagen para basilica de san pedro

Para los católicos, los evangélicos fueron protestantes, herejes, hasta el 14 de noviembre de 1960. Al inaugurar solemnemente la fase de los trabajos preparatorios del Concilio Vaticano II, Juan XXIII anunció la creación de un Secretariado de Ecumenismo. Desde ese momento se comienza a denominar “hermanos separados” a los evangélicos y se tiende un puente hacia la reunificación de la Iglesia Cristiana, llamando a los cristianos evangélicos a volver al seno de la Iglesia Romana.

Entre los evangélicos, hay diversas posiciones hacia los católicos, sin embargo respecto de la doctrina, se mantiene la esencia de los planteamientos de Lutero, es decir, que la Biblia es la única fuente de autoridad, y ese aspecto es indebatible; no porque lo haya planteado Lutero, es porque Jesucristo así lo establece en el Nuevo Testamento.

Existe un asunto muy controversial entre el pueblo evangélico, es la percepción de que un católico necesita ser evangelizado, es decir, conducirle a Jesucristo. Preguntamos, ¿Un católico es cristiano? La respuesta se encuentra en Juan 1:12, Juan 3:16, Romanos 10:8-13, Efesios 1:13. Se formula la pregunta en forma que genera controversia; cambiemos la interrogante: ¿Quién es un cristiano?

Según el diccionario Webster es “una persona que profesa creer en Jesús como el Cristo (el Mesías, el Salvador), o en la religión basada en la enseñanza de Jesús”. La expresión cristiano se utiliza tres veces en el Nuevo Testamento, Hechos 11:26; Hechos 26:28, y 1 Pedro 4:16. A los seguidores de Jesucristo se les llamó “cristianos ” por primera vez en Antioquía, debido a que su comportamiento, actividad y forma de hablar, fueron como los de Cristo, Hechos 11:26. Literalmente la palabra cristiano significa “perteneciente al partido de Cristo” o “partidario o seguidor de Cristo”.

Esto responde a si un católico es o no cristiano. ¿Un evangélico es cristiano?

Ahora, lo esencial del cristiano es convertirse en un discípulo de Jesucristo, no es creer simplemente en Él; este es el énfasis de Mateo 28:19-20; y el discipulado no es aprender a “ganar almas”, o a evangelizar; un discipulado bíblico enseña a “obedecer las cosas que os he mandado”, y estas “cosas” es más que evangelizar, es practicar las demandas de Jesucristo contenidas en la Palabra. Un reto del cristiano, sea católico, o sea evangélico.

Resultado de imagen para seguir a jesus

Cuando un cristiano católico o evangélico lee la Palabra de Dios, su vida cambia; esa fue la vivencia de Lutero, el encuentro con la Palabra cambió su vida, y la de millones de personas. No es que Lutero se convirtió en cristiano, ya lo era, ni se convirtió en evangélico; se transformó en un discípulo de Jesucristo; y los discípulos de Jesucristo transforman su entorno.

Con todo respeto a los hermanos cristianos evangélicos, es necesario cambiar la cosmovisión, el enfoque respecto del católico; es inadecuado decir en sus caras que son idólatras, inconversos, impíos, expresiones ofensivas y peyorativas; impropias en labios de una persona regenerada a quien se le demanda amar al prójimo como a sí mismo; esa actitud ofensiva cierra una extraordinaria posibilidad de llevar personas a la Biblia, que es la única que puede cambiar una vida, con el poder del Espíritu Santo.

Es muy probable que un católico practique creencias erradas, algunos evangélicos también, pero recuerda que esa creencia le fue transmitida por una persona con autoridad espiritual; entonces solo una autoridad superior puede corregir aquella falsa creencia, y la Autoridad Superior es la Biblia. Entonces hay que ir a la Biblia para fundamentar en ella la doctrina y devoción cristiana.

No te enfoques en convertir al cristianismo a una persona, esmérate en convertirla en discípulo de Jesucristo; tal vez lo primero que tienes que hacer es convertirte en discípulo de Jesucristo que obedece todo lo que se te demanda.

En estos días cuando conmemoramos la Reforma de Lutero, recordemos que el fundamento de aquella es la Palabra de Dios, y el compromiso de practicarla dio aquel fruto.

Cuando la cristiandad de América Latina vuelva a la Palabra, arderán los corazones avivados con los aires renovadores en ella contenidos; y otra será la realidad de esta parte del Planeta, y del mundo.

Aviva tu obra oh Dios.

Fuente:

  • Biblia. Versión RVR60
  • Datos históricos: Wikipedia
  • Notas personales
  • Imágenes: Google.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *