«¡Gloria a Dios en las alturas..!»

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«¡Gloria a Dios en las alturas..!»

El título que tiene este escrito es una cita del evangelio de Lucas 2:14. El mismo es definido por Eduardo Nelson, en palabras latinas, como Gloria in Excelsis Deo. Representa el cántico de los ángeles, seguido del nacimiento de Jesús, que fue dado a los pastores que cuidaban a sus ovejas la noche en que Jesús nació.

El Gloria in Excelsis Deo es un cántico que demuestra la acción que Dios ejecutaba con el nacimiento de su hijo. Nos invita a fijar la mirada en dos direcciones que podríamos calificar como espiritual y terrenal. Es decir, hay dos dimensiones donde se lleva a cabo la acción de Dios al permitir el nacimiento de su hijo Jesús.

Consideremos estas dimensiones, teniendo como base la cita bíblica mencionada,  para determinar la enseñanza que podemos obtener del mismo.

En primer lugar tenemos la dimensión celestial. «¡Gloria a Dios en las alturas…» Esto nos enseña que el nacimiento de Jesús, y toda su obra redentora, es una acción que se inicia con Dios. Es Dios quien toma la decisión de enviar a su hijo y brindarnos la salvación por medio de Él. La humanidad por sus propios medios no puede acercarse a Dios. Es Dios quien toma la decisión de habitar, en la persona de hijo, en medio de la humanidad. Dios define su acción como Emmanuel Dios con nosotros. «¡Gloria a Dios en las alturas…» es reconocer y agradecer a Dios por su decisión de enviar a su hijo a nacer, morir y resucitar para darnos salvación.

En segundo lugar tenemos la dimensión terrenal. «… en la tierra paz…» Sin duda que al llegar a este punto la enseñanza ya está clara. La acción redentora que inicia con Dios se ejecuta en la tierra. Esta acción está orientada hacia la humanidad, es el ser humano la razón de la acción de Dios. «…en la tierra paz…» tiene la connotación del propósito redentor de Cristo. Sin embargo, es la humanidad quien debe comprender, reconocer y aceptar dicha redención. En otras palabras Dios ejecuta su acción y la humanidad decide recibirla. El acto redentor de Dios involucra la decisión humana. Se puede decir que es una acción decisiva, Dios decide brindarnos la salvación y la humanidad debe decidir aceptarla.

Quienes hoy hemos reconocido y aceptado la salvación que Dios nos brinda no debemos olvidar cómo se inicia la misma. Además, debemos mantener presente que la acción de Dios sigue vigente y que la humanidad necesita conocerla y aceptarla. No nos cansemos de repetir el Gloria in Excelsis Deo.

Ocvin Ordoñez

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