«El Señor es mi pastor, nada me falta»

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«El Señor es mi pastor, nada me falta»

El texto bíblico que titula este escrito,  es uno de los más conocido. Suele ser pronunciado en situaciones difíciles y redactado como un recordatorio. La expresado en el mismo es una verdad que no puede ser negada. Alude a la cualidad deísta de Dios al cuidar, mantener y sustentar al ser humano.Por otra parte, coloca al humano en su condición de criatura limitada. Se demuestra la necesidad que  tenemos de Dios. Alude al hecho de que todo lo que se logra en la vida es producto de Dios. Directamente nos coloca en la posición de seguidores dependientes del Señor.

Consideremos algunas implicaciones que se pueden deducir del salmo 23. Las mismas están vinculadas con el ser humano. Se relacionan con las acciones y decisiones que el humano debe tomar en cuenta para considerar al Señor su pastor.

* El Señor es mi pastor si soy guiado por él (vv. 2-3). Ser guiados por Dios es vivir en completa sumisión a él. Esto resulta de la comprensión de que Dios desea lo mejor para nosotros. El Señor conoce los lugres de verdes pastos, de tranquilas aguas y ahí nos conduce. La senda de justicia se relaciona con una vida libre de acciones que nos alejen del cuidado del Señor. Es en esa senda de justicia donde el Señor, permanentemente, quiere guiarnos.

* El Señor es mi pastor si confío en él (vv.4).  El valle tenebroso es el lugar de prueba para demostrar nuestra confianza en Dios. No estamos exentos de vivir situaciones difíciles, sin embargo; esas situaciones deben fortalecer nuestra fe. Es precisamente la confianza en Dios lo que ayuda a recorrer con éxito el valle de sombras. «Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado;..»

* El Señor es mi pastor si soy de testimonio público (vv.5). Nos agrada contar con la bendición de Dios. Algunas bendiciones pueden ser evidenciadas por quienes nos rodean. Las mismas son una demostración pública del cuidado, respaldo y apoyo del Señor. Es por esto que debemos, ante los demás, reconocer y admitir nuestra dependencia del Señor. Si ayer, hoy o mañana somos bendecidos es gracias al Señor.

* El Señor es mi pastor si soy fiel y le sirvo (vv.6). La fidelidad de Dios hacia nosotros es una demostración clara de su amor. Podemos contar con la bondad y el amor de Dios todos los días de nuestra vida. Esto debe ser un incentivo para que nosotros también permanezcamos fieles a Dios. Además, debe motivarnos a servirle con todo lo que somos y tenemos. El salmista finaliza diciendo «…en la casa del Señor habitaré para siempre». Esto conlleva la idea de vivir en la presencia de Dios siendo fieles y sirviéndole.

«El Señor es mi pastor, nada me falta». Al considerar lo que he planteado deseo que ahora al pronunciar esta oración el énfasis este en la primera frase y no en la segunda. Dios te bendiga. #seguimostrabajando.

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